Viene de parte II REFLEXIÓNES SOBRE POESÍA CONTEMPORÁNEA Ni que decir tiene, a colación de lo que es poesía y de qué ha de ocuparse, que no podríamos seguir hablando de ella si no la entendemos como lo que es: lírica. El axioma es meridiano: si no hay RITMO, no hay poesía, ese es el postulado que podría sintetizar todas las diatribas que pudieran esgrimirse al respecto. No, no estoy diciendo que sea música. La música depende de tres aspectos fundamentales: el ritmo, la melodía y la armonía. Otro concepto erróneo que se ha dado a propagar por doquier y que, sin embargo, ese concepto se derrumba nada más conocerlo. A veces aparece que una concatenación de palabras escogidas al azar, cuya rimbombancia sonora truena sobre los tímpanos de todo el que la oye declamar, o explosiona en la retina de quien lee, resuena cual címbalo aporreado sin ton ni son como pompas de jabón resopladas por los labios de un crío; dan impresión falsa de «musicalidad» por su rimbombancia florida, aunque en la may...
Desde el leve murmullo de la brisa que acaricia las olas hasta el hondo eco de los recuerdos, este poemario se abre como un cuaderno íntimo que fluctúa entre el mar y la ciudad, entre el exilio interior y el retorno deseado. En estas páginas —bajo un cielo que dibuja el perfil de la ciudad de Ceuta vista desde el mar— el autor hace del viento su cómplice, de la espuma su metáfora y del cuaderno abierto su espacio de confesión. «Tendremos que juntarnos para siempre, aquí, / para asustar al músculo que se hincha, / para decirle adiós al ángel que nunca nos abraza». Estos versos, que abren el horizonte temático del libro, anuncian ya el tono de toda la obra: una poesía que se nutre de la memoria, del regreso, del mar como patria y del viento como herencia. En «El cuaderno de la brisa y otros poemas», José Miguel Giner Aguilar convierte el paisaje en un espacio espiritual donde el recuerdo se hace materia y el tiempo respira entre las páginas. La obra se presenta como un itinerario en pequ...