En los últimos tiempos una serie de protestas perpetradas por activistas reivindicaban una mayor acción sobre el cambio climático. El objetivo, al parecer, era llamar la atención de los mandatarios del mundo (los del primer mundo) para que pongan remedio a lo que ya difícilmente lo tiene. Todo muy loable, porque la causa lo merece y el progreso del ser humano está escrito con protestas, huelgas y revoluciones; y las ha habido ingeniosas y extravagantes, también sangrientas y deplorables, pero luchar por preservar la vida del planeta destruyendo de las pocas cosas capaces de transformar la forma de pensar del ser humano, esto es, el arte , da claras muestras del escaso nivel de reflexion intelectual en el que nos ubicamos en el siglo XXI, y sobre todo, que no todo vale para vestir un santo si para ello necesitamos desvestir a otro; mucho ruido, pocas nueces y menos sesera. Lo peligroso es que estas formas extrañas e incongruentes de reivindicación corren el riesgo de...
Blog personal de Daniel Moscugat. Cultura en general. Literatura en particular. Expansión creativa.